Escrito por Tendenzias

Trucos para afilar un cuchillo

En Bricolaje 10 siempre os damos las mejores ideas para que podáis arreglar todo tipo de cosas en casa, así como los mejores consejos de bricolaje. Hoy os vamos a ofrecer un curso exprés sobre todo lo que envuelve el proceso de afilar cuchillos. Además, os enseñaremos diferentes formas de hacerlo. Algunas son más profesionales, pero otras son muy adecuadas en caso de estar en un aprieto o no disponer de ninguna herramienta específica.

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Afilar un cuchillo con afilador

La primera herramienta con la que os enseñaremos a afilar un cuchillo es con un afilador, o chaira. Esta es ideal para evitar que el filo de tu cuchillo se degrade, no tanto para recuperarlo en uno que ya esté completamente mellado.

Comenzaremos sosteniendo el afilador en nuestra mano dominante. Lo mejor es colocarla en un ángulo cómodo y opuesto a nuestro cuerpo. A su vez, la punta debe estar elevada, por encima del mango, y debemos agarrarla bien con los cuatro dedos y el pulgar en la espinilla del cuchillo pero lejos de la hoja. El cuchillo lo colocaremos un ángulo de unos veinte grados en relación al afilador. Aunque la medida del ángulo en si no es tan importante, lo que sí es crucial es que lo mantengas durante todo el proceso de afilado. Así, aguantado en ese ángulo, empezaremos a mover el cuchillo por encima de la mitad superior del afilador. Comenzamos por la parte baja de la hoja, el talón, y vamos ascendiendo de forma progresiva hasta llegar a la punta del cuchillo.

A continuación, pasaremos a repetir el proceso, pero por la mitad inferior del afilador. Y, una vez hayamos pasado el cuchillo tanto por la parte superior del afilador como por la inferior, lo repetiremos un total de seis y ocho veces.

Es importante que usemos la cantidad de fuerza y presión adecuada según el tipo y peso del cuchillo. Así que tampoco te pases o acabarás por empeorarlo.

Afilar un cuchillo con otro cuchillo

No todos disponemos de un afilador en casa, pero seguramente sí contamos con más de un cuchillo. Es por esto que esta idea es tan adecuada e ingeniosa.

Lo primero es elegir el cuchillo que usaremos para afilar. La elección más adecuada es uno que tenga una hoja más ancha que la del cuchillo a afilar, ya que así tendremos más superficie sobre la que trabajar.

La forma de poner en práctica este método es imitando los pasos que seguirías para afilar con un afilador. Simplemente imagina que el otro cuchillo es el afilador y coloca el cuchillo sin filo sobre su hoja, a unos veinte grados. Desliza el filo varias veces y luego repite el proceso con el otro lado del cuchillo.

Hay que ir con cuidado, no obstante, de no golpear los dos filos directamente o lo único que conseguiremos es mellarlos.

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Afilar un cuchillo con una piedra

Una alternativa al afilador o a usar otro cuchillo es la piedra de afilar. Lo primero será prepararla, con aceite mineral, para que pueda resbalar bien por nuestra hoja. A continuación, preparamos el ángulo de nuestro cuchillo. Como ya hemos indicado, lo ideal son unos veinte grados, pero lo mejor es que la posición sea cómoda y podamos mantener ese ángulo. También es importante que, si ya se ha afilado el cuchillo con anterioridad, se utilice el mismo ángulo que las veces anteriores. Otra opción es usa una guía de afilado, una herramienta que ayuda a mantener el ángulo al raspar la hoja sobre la piedra.

Cuando ya esté todo listo, comenzaremos por el lado de la piedra que tiene el grano más grueso. Entonces, si el filo de tu cuchillo tiene un borde simétrico, comenzaremos arrastrándolo sobre la piedra en la dirección opuesta a la que emplearías para cortar. Deberemos seguir repitiendo el gesto hasta que el filo llegue a la mitad del acero. Entonces, si nuestro cuchillo tiene filo por ambos lados, procederemos a darle la vuelta y repetir el proceso por el otro lado de la hoja. Sabremos que ya hemos afilado suficiente porque llegará un punto en que, del metal, se levantará un borde áspero (bisel). Ese será el momento de darle la vuelta a la piedra y comenzar a afilar por el lado del grano fino.

Aquí lo que estamos buscando es suavizar el filo de la hoja y eliminar cualquier asperezo. Así que es un momento de más delicadeza y cuidado. Después de algunas vueltas, también podemos alternar algunos golpes con ese lado de la piedra. Golpeamos un costado de la hoja del cuchillo y luego el otro para conseguir un acabado aún más pulido.

Como toque final no hay que olvidar, también, afilar y pulir la punta de la hoja.

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Afilar un cuchillo con una taza

Sí, por insólito que parezca también se puede afilar un cuchillo usando una taza de las típicas de café. Este se debe a la rugosidad de la cerámica, que es de hecho el material con el que están hechas muchas chairas o afiladores. Así pues, si tampoco dispones de una taza de café, cualquier objeto de cerámica desechable y con alguna esquina marcada, puede servir.

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El primer paso es colocar la taza del revés, para que el culo o base quede arriba. A continuación, posicionamos nuestro cuchillo a unos veinte grados respecto la superficie de la taza y comenzamos a arrastrarlo. Lo hacemos así varias veces y luego repetimos el proceso por el otro lado de la hoja, si se trata de un cuchillo de doble filo. Después comenzaremos a hacer arrastrarla alternando ambos lados de la hoja entre cada movimiento.

Lo ideal sería, a continuación, suavizar el proceso pasando el cuchillo por una chaira unas seis u ochos veces.

Fuentes de imágenes:

  • http://blog.arcos.com/usos-y-consejos/
  • http://www.elartedeafilar.com/2015/09/24/138/
  • http://lavozdelmuro.net/5-trucos-que-haran-tu-vida-cotidiana-mucho-mas-facil/

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