Los jardines zen están destinados a ser centros de paz y meditación. Lo único que necesitas tener en cuenta es esto al momento de planear hacer uno en tu propia casa. Lo demás es tener elementos clave para armar el jardín, como roca y arena, y de ahí, formas tu jardín zen, el cual debe quedar como una obra maestra personal.
Los primero es delimitar el contorno de tu jardín zen, con una línea gruesa hecha de arena.
Hay que nivelar el suelo del jardín, sacando todo tipo de piedras grandes o raíces que puedan estar pegadas al suelo.
Luego pones una bolsa de plástico negra que va a servir de base para tu jardín zen. La bolsa debe quedar delimitando justo con el contorno del área marcada con arena.
A continuación, creas una frontera con rocas de tamaño medio. Para que el jardín tome el aspecto zen, distribuyes las piedras de modo impar, aunque hay algunos jardines zen que utilizan troncos grandes, esculturas o fuentes alrededor, pero eso ya es para jardines grandes. Lo importante es que el jardín se vea ordenado.
Finalmente, rellenas el interior de tu jardín zen, con una capa de arena, idealmente granito triturado de color blanco, gris o beige.
Para crear las formas, utiliza un rastrillo. El diseño es totalmente personal, pero ten en cuenta que las rastrilladas deben dejar marcas que representen las corrientes de agua, asi que deben ser rastrilladas onduleantes y serpenteantes, que fluyan con la energía.
