Cómo restaurar una silla y tapizarla paso a paso

Que las sillas son de los productos cuyo precio más sorprende, por alto, es un hecho. Que todo el mundo tiene sillas viejas e inservibles en casa, también lo es. Y que sumando ambos puntos, podemos tener una silla nueva y personalizada, una realidad que te vamos a exponer ahora mismo. Y es que hoy te mostramos cómo restaurar una silla y tapizarla paso a paso

Cómo restaurar una silla y tapizarla paso a paso

Ir a preguntar el precio de una silla y que el corazón esté a punto de salirse cuando nos lo dicen, es algo que le ha pasado a todo el mundo. Las sillas son un producto muy caro pero necesario. Por tal motivo, saber recuperar una silla antigua que tengamos en casa, o varias, puede suponer un ahorro considerable en euros. De ahí la importancia de aprender cómo restaurar una silla y tapizarla paso a paso.

¿Qué tipo de sillas? Cualquiera se puede restaurar. Eso sí, para tapizarlas, obviamente, deben tener los asientos tapizados. Así que a la hora de mostrarte cómo restaurar una silla y tapizarla paso a paso, nos vamos a ceñir en aquellas sillas inspiradas en Luis XV que hay en casa de todo abuelo que se precie.

Obviamente, lo primero que debemos hacer es recuperarla para su uso, así que empezaremos contándote cómo restaurar una silla.

Cómo restaurar una silla paso a paso

Si queremos saber cómo restaurar una silla paso a paso, lo primero es preparar la propia silla para su renovación.

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Retirar el respaldo

Lo primero que debemos hacer es, en caso de que la tengan, retirar el respaldo de mimbre que tienen la mayoría de sillas tapizadas coloniales. Para quitarlo, directamente, córtalo. Puedes usar unas tijeras de podar, un cúter o un cuchillo, pero siempre con mucho cuidado. Empieza por el perímetro y ve rodeando todo el respaldo de mimbre hasta retirarlo por completo.

Si quieres evitar cortes, rajas y heridas que pueden ser molestas y dolorosas, no dudes en ponerte unos guantes protectores. Será más incómodo y caluroso pero tendrás tus manos protegidas.

Quitar la tela que recubre el asiento

Ya tenemos el respaldo retirado, ahora toca hacer lo propio con la tela vieja que cubre el asiento. Para hacerlo, vamos a necesitar una barreta y unos alicates. Obviamente, no te quites los guantes, pues ahora son más necesarios, si cabe. Conviene intentar quitarla sin romperla, así la vieja tela te servirá de patrón para la nueva que vas a poner, sin que te sobre o te falte demasiada.

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Así, vamos retirando los clavos o grapas que sujetan la tela a la silla uno a uno. Hacemos palanca para sacarlos con la barreta y terminamos de sacarlos con los alicates. Es un paso tedioso pero necesario.

Pintar la silla

Con la silla desnuda de mimbre y tela, es hora de pintarla y, si es necesario, tratarla. Por ello, antes de comenzar a pintar, debes repasar de forma minuciosa todo el contorno de la misma, en busca de carcoma.

Si das con algo de carcoma, tendrás que aplicar un producto específico para eliminarla antes de continuar. Cuando lo hayas hecho, debes tapar los agujeros creados por la carcoma con algo de masilla, esperar a que seque y pulirlos con una lija

Una vez esté lista la silla, toca aplicar la pintura. En este caso vamos a usar Chalk Paint. Se trata de una pintura cuyo ingrediente principal es la tiza, lo que permite que la adherencia a la madera sea total. A pesar de que la primera capa de pintura quede bien, no dudes en dar una o dos capas más, cuando se haya secado la anterior. Así conseguirás que el pintado quede homogéneo y profesional.

Toque vintage

Con la pintura ya aplicada, debemos percatarnos que tenemos una silla antigua que estamos restaurando, por lo que debemos adecuar el diseño de la silla a su restauración. Es decir, darle un punto de envejecido a la silla. Para conseguirlo, lo primero es aplicar papel de lija de grano medio para quitar la pintura de algunas zonas y conseguir lo que se conoce como decapado, que no es otra cosa que un aspecto envejecido.

Para conseguir este resultado, debes ir lijando por zonas, insistiendo en una zona para que el decapado sea mayor o menor, según tu gusto. Como consejo, te recomendamos que el envejecido sea en las zonas que más se desgasten por el uso. Hablamos de molduras y relieves, por donde más se cogen más a menudo, para que el resultado quede más natural.

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Cuando termines de lijarla, no te olvides de retirar el polvo de la pintura con un paño. Si no lo haces, se te quedará pegado a la silla cuando llegues al siguiente paso.

Protección con barniz

Es hora de proteger la silla de posibles agresiones. Para ello, le vamos a aplicar una capa de barniz, en este caso, ultramate. Se trata de un barniz transparente que no cambiará el color final de la silla, pero sí será una capa protectora que le dará una mayor durabilidad.

Si quieres sellar esta protección, deja secar el tiempo que indique el fabricante del barniz y aplica otra capa. Tampoco va a afectar al color y tendrás doble barrera protectora

Tapizar el asiento

Con la silla lista, es hora de tapizar el asiento. Aunque antes de hacerlo, conviene repasar el estado del mismo para ver si hay alguna zona que reparar. De no necesitarlo, vamos a aprovechar la capa de espuma que tenía pero le vamos a añadir una más. Así, mejoraremos la firmeza y elevaremos la altura del asiento.

Para recortar la espuma, que es similar a las de un colchón, podemos usar la propia silla de patrón o hacer un recorte con una cartulina y un lapicero. Cuando tengas la espuma cortada, grápala al asiento para que no se mueva. Procura que las grapas queden muy juntas para que quede tirante, elegante y uniforme.

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Con la espuma colocada, toca preparar la tela para ponerla. Coge la antigua tela como patrón y recorta la nueva sobre ella, dejando un margen de cinco centímetros para el sobrante. Recuerda que has puesto más espuma y necesitas más tela.

Para poner la tela, coloca cuatro grapas como guía en forma de cruz. Así, la tela quedará tirante y colocada, para que puedas empezar a grapar por todo el perímetro. Si te sobra mucha tela, puedes doblarla hacia dentro antes de grapar o recortar con las tijeras si queda muy abultado.

Tapizar el respaldo

Para renovar el respaldo, haremos lo mismo que con el asiento. Cogemos dos trozos de tela, en este caso, con tres centímetros de más y cubriremos la zona de la espalda. El primer trozo lo fijamos al respaldo y lo grapamos. A continuación, ponemos un trozo de espuma y, encima de ésta, la tela similar a la que hemos puesto en el asiento.

Intenta que las grapas queden juntas y la tela bien estirada. No es fácil, así que no tengas prisa. Y ya tendrás tu silla renovada y tapizada.

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