Escrito por Tendenzias

Manualidades con cartulinas para niños

Sí, vale que las manualidades con cartulinas para niños no parecen el mejor plan para un adulto. La realidad es bien distinta. Lo es. Inmejorable. Como siempre defenderemos en Bricolaje10, pasar tiempo de calidad con nuestros hijos, es la mejor opción que tenemos para, por ejemplo, un sábado tarde. Si además optamos por hacer con ellos manualidades con cartulinas para niños, mejor que mejor.

Este tipo de actividades ayuda a que la relación entre padres e hijos se consolide. No sólo eso, ejercicios como las manualidades con cartulinas para niños, les ayudan a desarrollar su inteligencia, su sistema psicomotriz y su capacidad para resolver problemas. Es una forma divertida de educarles y ayudarles a que crezcan poco a poco.

Sí, comprar algo ya hecho queda más cool en el salón, pero no es lo mismo. Son momentos como los que vas a pasar con tus hijos, haciendo estas manualidades con cartulinas para niños, los que vas a recordar dentro de unos años. De lo que compres en la tienda, te olvidarás mañana mismo.

Manualidades con cartulinas para niños

Como sabemos que vas a querer repetir, te traemos varias manualidades con cartulinas para niños. Todas son sencillas, económicas y con garantía de pasar un buen rato entre padres e hijos. Una vez que hayas terminado todas, seguro que nos ha dado tiempo a preparar otra tanda. Mientras tanto, disfruta de tus peques.

Fantasmas colgantes

¿Quién dijo que los fantasmas dan miedo? Cuanto antes le quitemos este estigma a los peques, mejor. Y para ello, lo más aconsejable es que se familiaricen con ellos. Es la idea de esta manualidad con cartulinas para niños, que desembocará en varios fantasmas colgantes que decorarán su habitación, o la tuya, las próximas semanas.

¿Qué necesitas?

  • Una cartulina negra
  • 3 folios DIN-A4
  • 2 palos de comida japonesa
  • Tijeras
  • 1 ovillo de lana
  • Rotulador negro
  • Pegamento
  • Celo

Comenzaremos dibujando en la cartulina dos fantasmas, uno de mayor tamaño. Una vez los tengáis dibujados, recortadlos con cuidado. Si quieres que tu peque los corte, recomendamos comprar dos cartulinas, por si se sale, no tener que bajar a por otra corriendo.

Con los dos fantasmas de cartulina como patrón, ponlos sobre los folios y dibuja tantos como queráis colgar. Tampoco os vengáis muy arriba o tendréis más fantasmas en la casa que en un programa de Hombres y Mujeres y Viceversa. Con 6 u 8 tendréis más que de sobra. La recomendación es que los pequeños te ocupen un cuarto de folio y los grandes medio folio. El tamaño que marca la Asociación de Fantasmas Colgantes de Papel (AFACOP).

Una vez dibujados, recortadlos y con el rotulador negro, dibujadles la boca y los ojos. Si ni quieres traumas en la familia, tampoco los pongas muy tétricos. A continuación, coge el ovillo de lana y corta un trozo de 20-25 cm por cada fantasma. Corta un trozo de celo por cada fantasma y pégales por detrás el cordel con el celo. Para que no se vea, coge otro fantasma y pégalo por detrás con el pegamento (si es de barra, mejor que cola industrial).

Por último, coge los dos palos y pega con celo sobre ellos los fantasmas que tengas. A lo mejor necesitas más palos, según la producción fantasmal que tengáis montada. Ya sólo queda buscar un sitio donde colgarlos y que estén ahí hasta que los sustituya por un póster de Justin Bieber o Selena Gómez. Es lo que toca.

Caja decorativa

¿Nunca sabes dónde meter los juguetes pequeños de tus hijos? Sin problema. Hoy vamos a construir una caja decorativa que, no sólo va a almacenarlos, sino que va a estar hecha por vuestras propias manos. De hecho, el recurso de la caja es socorrido también para hacer un regalo de Navidad o de cumpleaños, siempre que dentro vaya el regalo de verdad. Si no, es posible que pases de ver a tus hijos a diario, a verlos fines de semana alternos.

Al igual que los fantasmas colgantes, esta caja decorativa entra en el grupo de manualidades con cartulinas para niños.

¿Qué necesitas?

  • Caja de zapatos
  • Cartulina de color a elegir
  • Goma Eva
  • Pegamento de barra
  • Lapicero
  • Tijeras

El hecho de coger una caja de zapatos es orientativo. La idea es que en la caja quepan cosas, así que todo depende de lo que quieras guardar. Desde una caja de cerillas a la de un frigorífico, todo vale. Ahora, una te llevará más tiempo que la otra. Dicho lo cual, nosotros mantenemos la caja de zapatos como tamaño estándar. A menos que alguien en la familia calce un 54 y entonces estaríamos hablando de otra cosa.

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Lo primero es crear una abertura en la parte superior de la caja. Cogemos la tapa y dibujamos un rectángulo en la zona central. La idea es que quede como las cajas de tissues de los 80. Por tanto, cuando la dibujes, sólo debes cortar tres de los cuatro lados, dejando uno de los más largos sin cortar.

A continuación, coge la cartulina de color y úsala para forrar el interior de la caja. Para ello, usa el pegamento de barra, ideal cuando estamos con niños de por medio. Sé generoso con el pegamento, pues al ser cartulina, tenderá a despegarse. No escatimes que vale cuatro duros. Aprieta bien la cartulina en el interior y vigila que cuando pongas la tapa, ésta cierre bien. Suele pasar que queda algún pico mal colocado y no encaja.

Si quieres darle un toque sofisticado, puedes colocar una baratija en la tapa. Ésta hará las veces de tirador, por lo que debe tener una zona susceptible de ser pegada a la caja. Sabiéndolo, lo tienes más sencillo. Si no te gusta la idea, puedes colocar un tirador de cajón, una pelota de tenis cortada por la mitad o un anillo que no sea de excesivo valor. También puedes hacer un lazo con seda y pegarlo en la parte superior, haciendo las veces de tirador

Para terminar, coge la goma eva y recorta las figuras que quieras para decorar. Puedes poner el nombre de quien vaya a recibir el regalo, algún número representativo o, si te das maña, algún dibujo representativo como corazones o flores. Pégalos tanto en el interior como en el exterior de la caja y ya tendrás el regalo perfecto.

Disfraz de esqueleto

Otra de las cosas que más les gustan a los niños es disfrazarse. Por lo que unir estas dos actividades les va a parecer lo más maravilloso del mundo. Un disfraz mezclado con manualidades con cartulinas. ¡Seréis los papás perfectos!

Esta manualidad es muy sencilla y a penas necesita materiales. Al menos para hacer el disfraz más básico. A partir de ahí podéis inventar tanto como vuestra imaginación os permita. Y ya sabes que la imaginación de los niños es desbordante. 

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¿Qué necesitas?

  • Ropa negra u oscura para el niño.
  • Bastantes cartulinas blancas.
  • Un rotulador negro.
  • Un lápiz.
  • Unas tijeras de punta redonda para que recorte el niño, y otras como quieras para ti.
  • Un metro.
  • Cinta de doble cara o imperdibles. Preferimos la primera opción pero la segunda también sirve.

Seguro que has visto muchas veces los disfraces de esqueleto comprados, así que te harás una idea de cómo debe quedar el resultado final. Lo que vais a hacer son los principales huesos del cuerpo humano en cartulina.

El primer paso sería medir las piernas y los brazos del niño. No es necesario que los huesos queden perfectos, ni mucho menos. La idea es que tengáis algo de orientación a la hora de decidir el tamaño de cada parte. Aunque al final lo ideal es seguir las decisiones del niño, ya que va a ser su disfraz y tiene que ser a su gusto.

Dibuja con el lápiz ocho huesos en las cartulinas blancas. Los típicos con la forma de corazón en los extremos. Serán los que conformen brazos y piernas, dos por cada extremidad. Necesitarás que cuatro sean más largos para las piernas y los otros cuatro un poco más cortos.

¡Ha llegado el momento de empezar a recortar! El niño o la nila puede ir recortando esos huesos mientras tu preparas la caja torácica. Para ello debes dibujar unos pequeños arcos, como apréntesis, que formarán las costillas. Y varios trozos largos verticales que formarán la columna vertebral.

Un detalle que a nosotros nos hace mucha gracia es incluir un corazón en cartulina roja. Pero depende de si el disfraz debe dar miedo o no. Háblalo con el pequeño a ver qué piensa.

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Para rematar el disfraz podéis dibujar algún detalle en los huesos con el rotulador negro. Hacer bien las formas, pintar sombras, lo que queráis. Y cuando estén todos terminados llega el momento de montar el disfraz completo. El niño debe vestirse con la ropa negra, y tú le colocarás los huesos con la cinta de doble cara o los impersibles. Si queréis podéis pintar la cara con pintura blanca y negra y ya será un esqueleto completo. ¡Qué divertido! ¿Te animas a disfrazarte con él?

Vidrieras

Esta manualidad es súper original. Os va a encantar a todos, y seguro que no la habéis hecho antes. ¿Te imaginas tener vidrieras en tus ventanas? Puedes hacer unas fácilmente con tus niños.

Lo que hay que tener en cuenta es que esta manualidad no es idónea para niños muy pequeños. Hay que recortar mucho , por lo que aquellos qeu no tengan dominio con la tijera no podrán hacerla. Además, requiere buena psicomotricidad mano ojo y bastaante precisión. ¡No te asustes! No es una manualidad difícil, pero el niño o la niña tendrá que tener unos cuantos años antes de plantearte hacer algo así.

Los materiales que necesitas son:

  • Cartulinas negras, tantas como vidrieras queráis hacer. Al menos de tamaño A4, aunque si queréis vidrieras más grandes podéis comprarlas más grandes, o unir varias.
  • Papel celofán que vaya a dejar pasar la luz.
  • Pegamento de barra.
  • Tijeras, de punta redonda para los niños y normales para tí. Así podrás rematar algún pico o figura difícil.
  • Un lápiz blanco o pintura clarita para poder dibujar sobre la cartulina negra. O mejor aún, papel de calco blanco.

El primer paso que hay que dar es elegir el dibujo de la vidriera. Puede ser cualquier cosa. En Internet podéis encontrar multitud de dibujos originales que os van a gustar, listos para imprimir. Si lo imprimes puedes pasar el dibuo a la cartulina con el papel de calco blanco. Aunque tienes que tener en cuenta que debes imprimirlo volteado horizontalmente porque en la cartulina vas a dibujarlo por la parte “fea” y se verá desde el otro lado.

Si no lo imprimes puedes tratar de copiarlo a lápiz en la cartulina. O inventar tu propio diseño. Lo que os apetezca estará bien seguro.

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Con el dibujo ya definido debes repasar los bordes marcándolos con un mancho de alrededor de un centrímetro. Ten en cuenta que eso sbordes luego serán la cartulina negra que mantenga en pie la vidriera. No dejes menos de un centímetro o se romperá fácilmente.

Y con el dibujo ya definido llega el momento de recortar los huecos. Es la parte más complicada. Puedes empezar tu a recortar con las tijeras de punta y que siga el niño con las suyas redondas. Con las suyas es más difícil empezar, ayúdale bien.

Cuando esté recortado todo y sólo queden los huecos hay que pasar a “pintar” la vidriera. Para ello tenéis que elegir de qué color vais a pintar cada hueco. Y le pegáis trozos del papel celofán, pegándolo a los bordes negros de un centímetro que habéis dejado antes.

Pegad el celofán siempre del mismo lado para que la parte fea quede siempre igual, y la parte bonita luzca preciosa. Con todo terminado podréis poner la vidriera en una ventana y disfrutar de sus colores y de cómo ilumina la habitación. ¡Disfrutad de vuestra obra!

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