¿Qué es el hormigón impreso?

El hormigón impreso es un revestimiento decorativo y un material de construcción que ofrece múltiples ventajas. En este artículo os contamos qué es el hormigón, qué características hacen que hoy día siga teniendo un valor tan alto y en qué zonas puede aplicarse.

¿Qué es el hormigón impreso?

El hormigón impreso, también conocido como hormigón estampado o pavimento impreso. Es un pavimento continuo que se puede utilizar tanto en superficies de interior como de exterior y que se fabrica con la combinación de aglomerante, agregados, agua y algunos aditivos.

Éste se utiliza como una técnica decorativa que funciona a través de estampar distintos moldes sobre la superficie de hormigón fresco, de forma que se puede conseguir una imitación perfecta de todo tipo de materiales: madera, parqué, adoquines, piedra, ladrillo, pizarra, baldosas… ¿Cuántos resultados hay posibles? Infinitos, pues puedes combinar dibujos, con texturas y colores para conseguir un diseño totalmente personalizado.

¿Para qué se usa el hormigón impreso?

La versatilidad del hormigón impreso lo convierte en un material de construcción que se puede utilizar en múltiples espacios. Desde la empresa Topciment nos señalan que es muy común en aceras, terrazas, parques, jardines, garajes, centros comerciales, entradas a viviendas residenciales o en el contorno de las piscinas. Es decir, si os fijáis todo son superficies horizontales y ésta es la razón de ese sobrenombre que os indicábamos antes, pavimento impreso.

¿Esto quiere decir que no se puede utilizar sobre superficies verticales? En absoluto. Es cierto que se utiliza con mayor frecuencia sobre superficies horizontales pero también se pueden estampar moldes sobre paramentos verticales, es otra técnica y se llama hormigón impreso vertical.

Ventajas del hormigón impreso

Una de las ventajas más destacables es la que hemos mencionado al principio del artículo, su función decorativa, ya que ofrece tantas posibilidades que se puede crear un proyecto totalmente único.

Además, también destaca por su gran resistencia y durabilidad al tránsito, razón por la que se utiliza tanto en espacios privados como públicos: calzadas, garajes, zonas residenciales, etc. El hecho de que pueda soportar los cambios de temperatura, que no se dañe ante la exposición de los rayos UV y que no se vea afectado por las condiciones climáticas (incluidas las heladas), hace que sea el material de construcción más utilizado. Es más, si se aplica bien y se usa adecuadamente, puede llegar a permanecer durante 20 años en buen estado.

En cuanto a los rayos UV, un detalle curioso, al estar fabricado el hormigón con una selección de pigmentos inorgánicos, los colores del mismo no se degradan ni decoloran con el tiempo. Es resistente a la luz solar.

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Otro punto de lo más interesante es que es no requiere ningún tipo de mantenimiento especial y tampoco necesita ser limpiado. Por cuestiones estéticas y de salud solo hay que lavar la superficie de vez en cuando, así se evita la acumulación de suciedad sobre la superficie. Si se ha aplicado en un garaje, o una superficie similar, sí que se suele recomendar renovar la capa de barniz cada 2 o 3 años, puesto que la rodadura constante de vehículos puede estropearlo estéticamente.

Para aquellos que estéis buscando un material que se pueda ajustar a cualquier tipo de desnivel o irregularidad, el hormigón impreso puede hacerlo. Por ello, también se añade entre sus cualidades que se vea como una opción para todos los terrenos. Es más, por la forma en que se aplica, ya que es continuo, evitará la aparición de maleza.

Por último, aunque hay más ventajas interesantes, es un material que se instala de forma rápida y efectiva ya que es un mortero continuo. De esta manera, también se abaratan los costes en mano de obra.

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